Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, se prepara para intervenir en el encuentro anual de Jackson Hole en un momento delicado para la economía estadounidense, según informó Financial Times. La deuda pública del país alcanzó un récord de 40 billones de dólares la semana pasada, mientras los rendimientos de los bonos a largo plazo tocaron su nivel más alto en 19 años.
El contexto se complica con los aranceles recíprocos anunciados por Canadá —que ya han entrado en vigor al 50% tras el fracaso de las negociaciones— y las amenazas de la administración Trump de un «Día D económico» contra Irán, país que enfrenta una inflación del 87,9% pero asegura que resistirá la presión estadounidense.
Críticas a la comunicación de Warsh y Bessent
Una encuesta realizada a economistas académicos para el Financial Times por la Booth School of Business de la Universidad de Chicago revela que casi el 60% de los consultados considera que al banco central le llevará más tiempo volver al objetivo de inflación del 2% que cuando Warsh fue confirmado en el cargo a mediados de mayo. La inflación estadounidense supera ese objetivo desde hace más de cinco años.
Más del 60% de los encuestados señaló que la preocupación por la credibilidad de la Reserva Federal tuvo un impacto muy significativo o considerable en el aumento de los rendimientos a largo plazo desde que Trump nominó a Warsh a finales de enero. Christiane Baumeister, de la Universidad de Notre-Dame, afirmó: «Lo preocupante es la reticencia de Warsh a ofrecer una evaluación clara y transparente de la situación actual y las perspectivas de la economía estadounidense».
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, también enfrenta cuestionamientos. Su anuncio abrupto esta semana sobre la duplicación del volumen de recompra de bonos hasta 4.000 millones por operación redujo, según algunos inversores, la credibilidad de las directrices del Tesoro. Robert Barbera, de la Universidad Johns Hopkins, señaló que la intervención de Bessent en el mercado de bonos había generado incertidumbre sobre el valor del dólar.
Expectativas para Jackson Hole
Warsh se dirigirá a banqueros centrales y economistas en la reunión de Jackson Hole de la Reserva Federal de Kansas City el viernes, donde se espera que exponga el marco que justifica su estilo de comunicación más austero. El presidente de la Fed ha reducido al mínimo la comunicación del banco central con los inversores, recortando drásticamente las previsiones sobre los futuros tipos de interés.
Casi tres cuartas partes de los encuestados opinaron que el cambio respecto de la estrategia de comunicación más abierta de sus predecesores —Jay Powell, Janet Yellen y Ben Bernanke— era el más importante que Warsh había hecho desde que asumió la presidencia a finales de mayo. Eric Rosengren, expresidente de la Reserva Federal de Boston, declaró: «La política de comunicación está provocando una pérdida de credibilidad de la Reserva Federal».
No obstante, Jon Faust, miembro de Johns Hopkins que trabajó como asesor del expresidente Powell, destacó que Warsh había disipado las dudas sobre si cedería a la presión de Trump, quien ha pedido constantemente al banco central que rebaje los tipos de interés a pesar de la alta inflación. «Prácticamente ha superado los temores y no ha causado problemas dentro de la Reserva Federal. Se han descartado con bastante firmeza algunos de los peores escenarios», concluyó Faust.
El conflicto entre Washington y Teherán ha disparado los precios de la gasolina y el diésel, ejerciendo nueva presión alcista sobre los precios. La reciente imposición de aranceles por parte de Trump a Canadá y las amenazas de su administración hacia los países que considera que apoyan a Irán podrían agravar la situación inflacionaria en las próximas semanas.
