La dimisión voluntaria del historiador británico Peter Hennessy, de 79 años, de la Cámara de los Lores por los efectos del Parkinson, ha reabierto el debate sobre el momento óptimo para el retiro de líderes empresariales y políticos, según Financial Times.
Hennessy, célebre historiador político británico, declaró a BBC Radio 4 que «no puedo pensar con claridad, las palabras no siempre me salen y no podría desempeñar mi trabajo debidamente». Su decisión contrasta con la tendencia de muchos líderes que permanecen en sus cargos pese a evidentes limitaciones físicas o cognitivas.
Casos paralelos en política estadounidense
El mismo día de la declaración de Hennessy, el senador republicano Mitch McConnell, de 84 años, reveló que había estado hospitalizado casi un mes tras sufrir una caída, perder el conocimiento y contraer neumonía. McConnell se había quedado paralizado en ruedas de prensa en repetidas ocasiones en años anteriores. Su anuncio coincidió con el fallecimiento repentino del senador Lindsey Graham, de 71 años, apenas dos días después de su cumpleaños.
Graham es el segundo senador que fallece en el cargo en años recientes. La demócrata Dianne Feinstein murió a los 90 años en 2023, en circunstancias que Rahm Emanuel, posible aspirante demócrata a la presidencia, describió con dureza: «no sabía que era senadora de Estados Unidos», declaró a un periodista.
El episodio de Joe Biden en el debate presidencial de 2024, cuando tenía 81 años, forzó su retirada tardía de la carrera electoral. Emanuel aboga desde hace tiempo por la jubilación obligatoria a los 75 años en los tres poderes del Estado: Congreso, Corte Suprema y Casa Blanca. Esta medida habría afectado también a Donald Trump, que acaba de cumplir 80 años, y a Bernie Sanders, reelegido en 2024 a los 83 años para otro mandato de seis.
Encuestas y límites de edad
En un país dividido políticamente, las encuestas estadounidenses muestran un raro consenso entre demócratas y republicanos: ambos partidos apoyan límites de edad para cargos electos. La edad media en el Senado estadounidense ronda los 66 años.
Sin embargo, implementar esta norma parece improbable. Los senadores disponen de plantillas sobredimensionadas y poder considerable; muchas personas dependen de que permanezcan en sus cargos el mayor tiempo posible. Mientras decenas de países fijan edades mínimas para presentarse a elecciones, los límites de jubilación obligatoria no son habituales.
El mundo empresarial: Buffett y Smith como referencia
En el ámbito corporativo, el magnate Sumner Redstone sigue siendo el prototipo de ejecutivo que se aferró al poder más tiempo de lo razonable. Frente a él, Fred Smith, fundador de FedEx, falleció el año pasado a los 80 años siendo aún CEO, pero había dedicado años a preparar a su sucesor, Raj Subramaniam.
Warren Buffett dejó el cargo en Berkshire Hathaway a finales del año pasado, a los 95 años, tras preparar a Greg Abel para sucederle. Estos casos ilustran cómo la planificación del relevo generacional puede ejecutarse con éxito cuando el líder antepone el interés de la organización al ego personal.
En la Cámara de los Lores británica, los responsables de disciplina de grupo hablan en privado con familiares de lores que muestran achaques. Este tipo de intervenciones discretas ocurren probablemente en otros países, pero fijar normas estrictas de límite de edad es harina de otro costal.
¿Discriminación por edad o realismo?
El debate no gira en torno a la discriminación por edad, advierte el análisis de Financial Times. Muchas personas de noventa años mantienen capacidades cognitivas superiores a las de personas de treinta. La cuestión es reconocer cuándo el peso de los años es evidente y actuar en consecuencia, por el bien de la salud del líder y de los votantes o accionistas.
Los cargos electos no pueden designar herederos personales, pero sí pueden tomar decisiones que antepongan el interés colectivo a la satisfacción de su propio ego o los intereses de quienes los rodean.
