Kutxabank ha cerrado con éxito una emisión de 750 millones de euros en cédulas hipotecarias con vencimiento a 7 años, registrando una demanda cercana a los 1.800 millones de euros, según ha informado la entidad. Se trata de la primera operación de este tipo que realiza el banco vasco desde 2015, y ha recibido las calificaciones Aaa por parte de Moody’s y AAA de DBRS, las máximas notas que otorgan ambas agencias.
La sobresuscripción, que alcanzó 1.050 millones por encima de lo ofertado inicialmente, permitió a Kutxabank ajustar a la baja el precio de salida desde los 35 puntos básicos previstos hasta los 29 puntos básicos finales. Un total de 60 inversores institucionales participaron en la colocación, con un 88% de demanda procedente de fuera de España.
Inversores internacionales lideran la operación
La distribución geográfica de la demanda muestra una fuerte presencia de inversores alemanes, que representaron el 25% del total, seguidos por el Benelux (Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo) con un 21%, Reino Unido e Irlanda con el 20% y los países nórdicos con el 17%. Solo el 12% de la emisión quedó en manos de inversores españoles, según datos facilitados por Kutxabank a Expansión.
Esta emisión se enmarca en la estrategia financiera del banco para financiar el crecimiento previsto en su Plan Estratégico Benetan 2025-2027. Se trata de la segunda operación de deuda realizada por la entidad en 2026, después de que en junio colocara 500 millones de euros en deuda senior preferente destinada a financiar proyectos ecológicos y sostenibles.
Contexto de mercado y tipos de interés
La colocación se produce en un entorno de tipos de interés en el que los mercados afrontan tres subidas de tipos en ocho días entre septiembre y octubre, lo que ha generado cierta volatilidad en los mercados de renta fija. Sin embargo, la calificación crediticia máxima de la emisión y el respaldo de la cartera hipotecaria de Kutxabank han permitido atraer inversión institucional de primer nivel a un precio competitivo.
Las cédulas hipotecarias son instrumentos de deuda garantizados por una cartera de préstamos hipotecarios de la entidad emisora, lo que les confiere una mayor protección para los inversores y, por tanto, menores costes de financiación para el banco. Esta estructura explica las calificaciones máximas otorgadas por Moody’s y DBRS, superiores incluso al rating corporativo de la propia entidad.
Con esta operación, Kutxabank refuerza su estructura de pasivo a medio plazo y amplía su base de inversores institucionales en mercados clave de Europa, diversificando sus fuentes de financiación mayorista frente a la dependencia de los depósitos minoristas.
