Warren Buffett ha trazado la hoja de ruta para liquidar la totalidad de su participación en Berkshire Hathaway, cifrada en unos 140.000 millones de dólares (aproximadamente 123.000 millones de euros). Según ha detallado el propio inversor, próximo a cumplir 96 años, el objetivo es «deshacerse de todas mis acciones de Berkshire en aproximadamente ocho años», estableciendo como fecha límite el 31 de diciembre de 2034. La operación se articula a través de sus tres hijos, quienes se encargarán de ejecutar las ventas antes del plazo marcado, reporta Expansión.
El plan contempla que la totalidad de los ingresos derivados de la desinversión sean canalizados hacia fundaciones benéficas. Tomando como referencia la valoración actual del paquete accionarial, la estrategia supone la entrega de más de 17.000 millones de dólares anuales con fines filantrópicos durante el periodo establecido. Buffett ha reconocido que, aunque «la mortalidad es impredecible», confía plenamente en que sus descendientes puedan completar el proceso dentro del plazo fijado.
Cambio en el destino de las donaciones
Una de las novedades más significativas es la exclusión de la Fundación Gates del reparto. Por primera vez en dos décadas, la organización liderada por Bill Gates no figura entre las beneficiarias. Buffett había declarado recientemente que retenía su aportación programada a dicha entidad a la espera de que un despacho de abogados revisara los vínculos de la fundación con Jeffrey Epstein. Con esta salida del esquema, las destinatarias de las acciones serán la fundación que lleva el nombre de la difunta esposa de Buffett y las tres fundaciones de sus hijos.
La decisión de Buffett de liquidar progresivamente su participación en Berkshire Hathaway supone un hito en la gestión del patrimonio de uno de los inversores más influyentes del mundo. El plan, diseñado para extenderse hasta finales de 2034, marca un punto de inflexión en la estructura accionarial de la compañía y en el compromiso filantrópico de su fundador.
Estrategia de desinversión gradual
El esquema planteado por Buffett se basa en una venta gradual y ordenada de sus acciones en Berkshire Hathaway. La cifra de 140.000 millones de dólares representa la valoración actual del paquete, sujeta a las fluctuaciones del mercado durante los próximos ocho años. La decisión de fijar una fecha límite y de involucrar directamente a sus hijos en la ejecución del plan refleja la intención de dotar de certeza y transparencia al proceso.
La exclusión de la Fundación Gates introduce un elemento de incertidumbre sobre futuros cambios en el destino de las donaciones. Mientras tanto, las fundaciones familiares de Buffett se perfilan como las principales receptoras de los recursos obtenidos. La operación, que convierte al inversor en uno de los mayores filántropos de la historia, también plantea interrogantes sobre el impacto en la cotización de Berkshire Hathaway y en la gobernanza de la compañía tras la salida definitiva de su fundador.
