Un estudio publicado por el Banco de Italia ha concluido que las remesas basadas en stablecoins no ofrecen una ventaja sistemática en coste ni en rapidez frente a los canales de pago tradicionales, después de analizar 200 transferencias con USDC en diez corredores de pago bidireccionales que conectan Italia con Brasil, Argentina, Japón, Emiratos Árabes Unidos y Sudáfrica.
Según el informe, las comisiones de cambio y conversión de divisa representaron la mayor parte del gasto total en cada remesa, mientras que las tarifas de transacción en blockchain supusieron solo una fracción marginal del coste final. La conversión entre moneda fiat y criptoactivo, tanto al entrar como al salir de la cadena de bloques, sigue siendo el principal cuello de botella en términos de eficiencia.
Coste y velocidad varían según la infraestructura local
Los investigadores del Banco de Italia midieron costes totales que oscilaron entre el 0,3% y casi el 9% del importe enviado, dependiendo del corredor elegido. Las transferencias se liquidaron en menos de veinte minutos cuando el país de destino disponía de sistemas de pago instantáneo, pero tardaron entre uno y dos días hábiles en los mercados que carecen de esta infraestructura.
Tomando como referencia la media global de coste de remesas del 6,65% que reporta el Banco Mundial, las transferencias con stablecoin resultaron más económicas en la mayoría de los corredores analizados. Sin embargo, solo fueron más baratas que la plataforma Wise en tres de los siete corredores comparables estudiados, según recoge Cointelegraph.
El documento subraya que la calidad de las redes de pago locales determina en gran medida los tiempos de liquidación. «La inversión en infraestructura de pagos instantáneos nacional podría mejorar la competitividad de los pagos transfronterizos basados en stablecoins», señalan los autores.
Regulación y adopción directa, factores críticos
El estudio también apunta que el marco regulatorio influye de forma decisiva en la eficiencia de las transferencias. Los regímenes prohibicionistas no logran eliminar la demanda de stablecoins y empujan a los usuarios hacia plataformas offshore y canales no regulados, mientras que las normativas excesivamente restrictivas aumentan la complejidad operativa para el usuario minorista.
El Banco de Italia sostiene que las ventajas económicas de las remesas con stablecoins serían sustancialmente mayores si estos activos pudieran gastarse directamente en bienes, servicios, alquileres o matrículas escolares, sin necesidad de reconvertirlos a moneda local. «Si las stablecoins pudieran utilizarse directamente en la economía real, sin reconversión a divisa fiat local, las ventajas económicas de las transferencias serían sustancialmente superiores», indica el informe.
Las conclusiones llegan en un momento en que la Unión Europea ha implementado su marco MiCA (Markets in Crypto-Assets) y Estados Unidos ha aprobado la ley GENIUS, dos regulaciones que gobiernan criptoactivos y stablecoins de pago respectivamente. El mercado de stablecoins ha crecido hasta aproximadamente 307.000 millones de dólares, un incremento del 16% en el último año según datos de DefiLlama.
