La economía estadounidense mostró señales de desaceleración en el segundo trimestre de 2026, con un crecimiento del 1,5% en tasa anual y un avance intertrimestral del 0,4%, según datos publicados por el Buró de Análisis Económico (BEA). La cifra contrasta con el ritmo del 2,1% registrado entre enero y marzo, y se sitúa ligeramente por debajo del 1,8% que anticipaban los analistas, quienes esperaban un impulso mayor derivado de la inversión en tecnología e inteligencia artificial.
El dato, recogido por Expansión, refleja un aumento del 3,2% en el gasto de consumo personal, del 3% en inversiones y del 4,5% en exportaciones. Sin embargo, estos incrementos fueron parcialmente compensados por una caída del 0,8% en el gasto público, que contrasta con el crecimiento del 4,4% del trimestre anterior. Las importaciones, que restan al cálculo del PIB, subieron un 11,5%.
Gasto federal en retroceso pese al aumento en defensa
El gasto federal total registró una contracción del 4,1% en términos anualizados, revirtiendo el robusto avance del 9,4% de los primeros meses del año. No obstante, el gasto en defensa aumentó un 2,4%, en un contexto marcado por la escalada de tensiones en Oriente Próximo tras el inicio de las operaciones militares conjuntas de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero. Este conflicto ha sacudido los mercados globales, disparando los precios de los hidrocarburos y elevando la incertidumbre financiera.
El índice de gasto en consumo personal (PCE), un indicador clave de inflación para la Reserva Federal, subió un 5,1% anualizado en el segundo trimestre. El dato subyacente, que excluye alimentos y energía, avanzó un 3,4%, reflejando presiones inflacionistas persistentes.
La Fed mantiene tipos en el 3,5%-3,75%
Estos datos sobre PIB, junto con la evolución de la inflación y el empleo, son fundamentales para las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal. En su reunión de esta semana, la segunda bajo la presidencia de Kevin Warsh, la Fed mantuvo los tipos de interés estables en el rango del 3,5% al 3,75%. La decisión llegó en medio de una creciente confusión en los mercados sobre la dirección futura de la política monetaria, según apuntaban varios medios especializados.
La desaceleración de la primera economía mundial tiene implicaciones directas para los mercados europeos. El año ha estado marcado por episodios de volatilidad en activos tecnológicos: los bancos exigieron garantías adicionales a hedge funds tras el desplome de acciones de IA, reflejando la fragilidad del optimismo previo en el sector.
La combinación de inflación elevada, gasto público en retroceso y tensiones geopolíticas plantea un escenario de incertidumbre para la segunda mitad de 2026, con los inversores atentos a las próximas señales de la Fed y al impacto del conflicto en Irán sobre las cadenas de suministro globales.
