Los principales bancos de Wall Street han solicitado garantías adicionales a varios hedge funds en las últimas semanas, según revela Financial Times, ante las fuertes pérdidas provocadas por el desplome de acciones vinculadas a inteligencia artificial. La medida refleja la creciente aversión al riesgo en la plaza financiera estadounidense y pone de manifiesto la vulnerabilidad de carteras altamente apalancadas y concentradas en el sector tecnológico.
Demandas de colateral por concentración de riesgo
Según fuentes familiarizadas con el asunto citadas por el medio británico, Goldman Sachs y JPMorgan Chase figuran entre las entidades que han solicitado a sus clientes de prime brokerage garantías extra para mantener sus niveles de apalancamiento. Estas exigencias se activan automáticamente cuando la volatilidad del mercado dispara los sistemas de gestión de riesgo pactados entre fondos y bancos. «Este es el tipo de gestión del riesgo que el mercado debería esperar ahora mismo. Es algo bastante básico», señaló una persona cercana a uno de los bancos. Ambas entidades declinaron hacer comentarios.
El Nasdaq 100 entró brevemente en territorio de corrección el martes, con una caída del 10% desde su máximo histórico alcanzado a principios de junio de 2026. El retroceso ha sido especialmente severo en valores tecnológicos: SanDisk se desplomó un 53% desde máximos, Intel un 39%, y el índice de semiconductores de Filadelfia perdió una cuarta parte de su valor desde finales de junio. Las estrategias long-short acumulaban pérdidas del 1,3% hasta el mediodía del martes en Nueva York, mientras que los fondos multiestrategia caían un 1,7%, según datos de Goldman Sachs.
Apalancamiento al alza antes de la corrección
El contexto es especialmente delicado porque el aumento del apalancamiento bruto en los primeros cinco meses del año fue el mayor incremento acumulado desde que Goldman Sachs comenzó a recopilar datos en 2016, según una nota reciente de la firma a sus clientes. Esto sugiere que muchos hedge funds habían recurrido al endeudamiento para amplificar sus apuestas antes de las fuertes ventas. Tesla se desplomó un 13% tras anunciar una inversión de 5.085 millones en IA y robótica, mientras que otras grandes tecnológicas también sufrieron correcciones significativas.
Los prime brokers ofrecen apalancamiento a los fondos concediéndoles préstamos garantizados por una cartera de acciones, lo que les permite multiplicar sus retornos. Sin embargo, este mecanismo también magnifica las pérdidas cuando el mercado se vuelve en contra de las posiciones. Los comités de riesgo de los bancos reevalúan constantemente las carteras de sus clientes y ajustan o limitan el nivel de apalancamiento que les ofrecen en función de la exposición sectorial y la volatilidad.
Concentración en megacapitalizadas de IA
El riesgo de concentración en el mercado ha aumentado de forma constante este año, con las diez mayores empresas del S&P 500 representando aproximadamente el 40% del índice, según datos de Capital Group. Estos niveles superan los observados durante la burbuja puntocom de principios de la década de 2000. Goldman Sachs señaló en su informe semestral que, al 30 de junio, alrededor del 16% de su cartera de servicios de intermediación para hedge funds estaba directamente expuesta a acciones de empresas de memoria vinculadas a la IA.
La última vez que todas estas estrategias registraron una caída superior al 1% en un solo día fue durante las intensas fluctuaciones provocadas por la crisis del coronavirus en 2020, añade el informe de Goldman. Pese a las pérdidas recientes, las estrategias de hedge funds aún acumulan una rentabilidad promedio superior al 10% en lo que va de año, lo que amortigua parcialmente el impacto de la corrección.
«Este es el tipo de gestión del riesgo que el mercado debería esperar ahora mismo», afirmó una fuente cercana a uno de los bancos emisores de préstamos a hedge funds.
El episodio subraya la fragilidad de las posiciones altamente concentradas en sectores que han liderado el rally bursátil durante meses. Los bancos, mediante estas demandas de garantías, buscan protegerse de posibles impagos en caso de que las pérdidas de sus clientes se intensifiquen, una práctica estándar en periodos de alta volatilidad pero que refleja la magnitud del ajuste en curso.
