La compañía mallorquina Carmina Shoemaker ha inaugurado este sábado 25 de julio un nuevo establecimiento propio en Tokio, con el que refuerza su presencia internacional y se consolida en Japón, uno de los mercados más exigentes del mundo en cuanto a calzado de lujo. Según informa El Confidencial, la apertura forma parte de la estrategia de expansión de la firma, que fabrica todos sus productos de forma artesanal en Inca, Mallorca.
El nuevo local está situado en Marunouchi Naka-Dori, en el número 1-9-4 de Yurakucho, distrito de Chiyoda, una de las zonas comerciales más exclusivas de la capital nipona. Desde este emplazamiento, Carmina acercará al público japonés sus colecciones de zapatos elaborados íntegramente en Mallorca mediante un proceso artesanal que la empresa mantiene desde hace más de 150 años.
Un mercado clave para el calzado de alta gama
Japón representa para Carmina un territorio estratégico debido a la arraigada cultura del calzado del país y al elevado nivel de exigencia de sus consumidores. La firma ha reorientado recientemente su modelo de crecimiento para priorizar el valor añadido sobre el volumen de producción, un enfoque que encaja con la búsqueda de calidad que caracteriza al mercado nipón.
Con esta nueva boutique, Carmina amplía su red internacional de tiendas propias y afianza una estrategia de crecimiento basada en tres pilares: la calidad del producto, el control directo de la distribución y la preservación de un modelo de fabricación artesanal que constituye una de las señas de identidad de la marca.
Fabricación íntegra en Inca y red global
Carmina Shoemaker fabrica todos sus zapatos en su factoría de Inca, en Mallorca, donde combina técnicas tradicionales con innovación y una cuidada selección de materiales para elaborar cada par de forma artesanal. La compañía cuenta ya con establecimientos propios en ciudades como Nueva York, París, Londres y Barcelona, a los que ahora se suma Tokio, reforzando así su posicionamiento internacional en el segmento del calzado de alta gama.
La apertura en la capital japonesa supone un paso relevante en la internacionalización de la firma balear, que apuesta por el crecimiento selectivo en mercados donde la exigencia técnica y estética del calzado artesanal cuenta con un público consolidado y dispuesto a pagar por la diferenciación.
