El 60% de los municipios rurales españoles se encuentra sin acceso a oficinas bancarias físicas, según el último informe de Inclusión Financiera del Banco de España. Esta situación afecta especialmente a los mayores de 65 años, un colectivo con escasa digitalización y dependiente del trato presencial para gestionar su economía doméstica. El noroeste e interior peninsular registran algunas de las edades medias más elevadas de Europa, donde la doble brecha —geográfica y digital— agrava la exclusión financiera.
Frente a este escenario, CaixaBank ha desplegado una red de oficinas móviles que atiende a más de 1.400 localidades. Estos vehículos adaptados llevan servicios bancarios presenciales a pueblos que carecen de sucursales o que ven limitado su acceso. La entidad cuenta con una red total de 4.200 oficinas que dan cobertura a más de 3.700 municipios. En 460 de ellos, según datos corporativos citados por El Confidencial, es el único banco presente.
Protocolo de atención a la tercera edad
Más de 30.000 empleados de la entidad han recibido formación específica en atención preferente y gerontología. Además del servicio itinerante, la entidad mantiene las libretas de ahorro, adelanta el pago de pensiones al día 24 de cada mes y ofrece líneas de atención telefónica y WhatsApp personalizadas para mayores. Los 11.000 cajeros del grupo incorporan interfaces simplificadas, sin restricciones horarias en caja.
El programa Generación+ amplía esta cobertura con talleres de educación financiera, planificación del ahorro para la jubilación y ayuda en la gestión de prestaciones por dependencia. El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, ha definido la estrategia como «una manera de hacer banca diferente, centrada en la inclusión financiera y en no dejar a nadie atrás», según declaraciones recogidas por la fuente.
Protocolo sectorial insuficiente
Desde 2021, el Protocolo Estratégico para Reforzar el Compromiso Social y Sostenible de la Banca —impulsado por el Ministerio de Economía, el Banco de España y las patronales del sector— obliga a las entidades a ampliar horarios de caja (franja 9:00-14:00), simplificar cajeros y formar plantillas en gerontología. Sin embargo, el propio informe del supervisor bancario confirma que la red de oficinas tradicionales sigue contrayéndose en el medio rural.
Las protestas de colectivos como ‘Soy mayor, no idiota’ o la Plataforma de Mayores y Pensionistas reflejan el malestar ante la burocracia digital, la desaparición de cajeros y las restricciones de acceso en capitales. La cultura financiera de esta generación está arraigada al uso del efectivo y al trato humano, lo que convierte el cierre de sucursales en una barrera insalvable.
Inclusión para otros colectivos vulnerables
CaixaBank extiende su enfoque de inclusión a otros segmentos. Más de 400.000 clientes disponen de cuentas de pago básicas adaptadas para mitigar situaciones de exclusión o facilitar la integración de personas migrantes. Las oficinas han eliminado barreras físicas, cognitivas y sensoriales, incluyendo videointerpretación en lengua de signos mediante el servicio SVisual.
A través de MicroBank, el banco social del grupo, se facilita crédito a personas con dificultades de acceso al sistema tradicional. En 2025, la entidad cerró el ejercicio con cerca de 280.000 operaciones por un valor superior a 2.400 millones de euros. El programa Tierra de Oportunidades refuerza esta línea en el entorno rural, ofreciendo ayudas y formación para proyectos locales que fijen población y creen empleo joven.
