La industria cinematográfica estadounidense atraviesa un punto de inflexión: el modelo de superhéroes que dominó la taquilla durante más de una década muestra señales de agotamiento, y Hollywood ha encontrado en el terror y en creadores procedentes de YouTube su nueva fuente de rentabilidad. Según reporta Xataka, tres largometrajes recientes demuestran que directores formados en plataformas digitales pueden competir —y superar— a las grandes franquicias tradicionales.
Los nombres propios de la revolución digital
Curry Baker, director de Obsession, consolidó su estilo con el metraje de bajo presupuesto Milk&Serial (800 dólares, más de dos millones de visualizaciones en YouTube). Su segundo proyecto, Obsession, ha recaudado 371,2 millones de dólares a nivel mundial, convirtiéndose en la producción original de acción real en inglés más taquillera de la década. Además, logró aumentar su recaudación durante cada uno de sus tres primeros fines de semana, hazaña que no se repetía desde 1982.
Kane Parsons, californiano de 20 años, abrió su canal de YouTube a los diez años y se hizo viral en 2022 con The Backrooms (Found Footage), inspirado en la creepypasta nacida en 4Chan sobre un laberinto infinito de oficinas. Cuatro años después, su largometraje Backrooms —del que firma guion, dirección y banda sonora— ha recaudado 330 millones de dólares, siendo la película más taquillera de A24 en su primera versión.
Mark Fischbach, conocido como «Markiplier» y con cerca de 40 millones de suscriptores en YouTube, adaptó el videojuego indie Iron Lung de David Szymanski. Producida, financiada y protagonizada por él mismo a través de Markiplier Studios, la cinta alcanzó el segundo puesto de la taquilla estadounidense en su estreno y acumuló 50 millones de dólares.
Comunidades digitales como activo industrial
Los estudios no apuestan únicamente por el talento de estos directores, sino por las comunidades digitales que validan previamente sus proyectos. Parsons, Baker y Markiplier han perfeccionado un lenguaje visual —ritmos heredados de YouTube, found footage evolucionado, espacios liminales— que conecta de forma natural con audiencias que han crecido entre algoritmos y contenido fragmentado.
«Lo que ha ocurrido aquí demuestra que es posible crear un nicho en la red, hacerlo funcionar de forma sostenible y luego escalarlo cuando llegan más recursos», declaró Kane Parsons, según recoge Xataka. Esta estrategia, que convierte al público en motor de distribución, reduce el riesgo de inversión y acelera la rentabilidad.
Además, Hollywood ha extendido su búsqueda a Reddit. Los estudios rastrean la plataforma en busca de relatos cortos e ideas susceptibles de convertirse en películas, lo que Jim Squires, director de marketing de Reddit, define como «una especie de incubadora de IPs casi en tiempo real».
El terror como laboratorio de la industria
El género de terror lleva décadas funcionando como banco de pruebas. El Proyecto de la Bruja de Blair (1999) consolidó el found footage y demostró que una cámara doméstica podía generar más angustia que cualquier superproducción. En los años 2000, el cine digital se afianzó en este género con presupuestos reducidos y libertad creativa.
Blumhouse Productions cambió las reglas económicas con franquicias como Insidious (2010) o La purga (2013): presupuestos bajos, libertad autoral y beneficios considerables. A partir de 2015, A24 elevó el terror al reconocimiento crítico con títulos de Robert Eggers (La bruja) o Ari Aster (Hereditary, Midsommar), eliminando la etiqueta de nicho y atrayendo a nuevas audiencias.
Referentes españoles y ciclos de experimentación
En España, REC (2007) introdujo códigos visuales de primera persona y falsa inmediatez que después se harían habituales en internet. Carlo Padial, con proyectos como Vosotros sois mi película o sus colaboraciones con Playground, convirtió memes y videos virales en materia cinematográfica mucho antes de que Hollywood adoptara YouTube como cantera.
Más recientemente, Carles Tamayo saltó de su infiltración viral en El Palmar de Troya a producir el documental Se nos ha ido de las manos para Televisión Española, demostrando que la narrativa digital puede escalar a formatos convencionales también en el territorio español.
Perspectivas de una transformación estructural
El fenómeno trasciende modas pasajeras. El terror ha sabido leer los temores de cada generación —racismo, duelo, ansiedad, aislamiento— y convertirlos en narrativas comercialmente viables. Jordan Peele o Ari Aster construyen sus películas sobre miedos cotidianos más perturbadores que cualquier monstruo o escenario fantástico.
Según Xataka, la clave reside en que quienes mejor entienden los temores de una generación criada entre videos virales y algoritmos son precisamente los creadores formados en ese mismo ecosistema digital. Si Hollywood necesita reinventarse, mira al terror. Y cada vez que el terror necesita reinventarse, mira fuera de Hollywood.
